La lectura de cuentos en la infancia es mucho más que un hábito educativo: es una experiencia emocional, vincular y transformadora. Desde la psicología infanto-juvenil, sabemos que leer cuentos a niños impacta profundamente en su desarrollo cognitivo, emocional, lingüístico y social, dejando huellas que perduran a lo largo de toda la vida.
En un contexto donde las pantallas ganan cada vez más espacio, recuperar el valor de los cuentos se vuelve una necesidad fundamental para el bienestar infantil.
¿Por qué es tan importante leer cuentos a los niños?
Leer cuentos no solo estimula la imaginación, sino que crea un espacio de encuentro, seguridad y conexión emocional entre el adulto y el niño. A través de las historias, los niños comprenden el mundo, procesan emociones y construyen sentido.
Desde edades tempranas, la lectura compartida actúa como un andamiaje emocional y cognitivo, fortaleciendo funciones clave del desarrollo.
Beneficios de la lectura de cuentos en el desarrollo infantil
1. Desarrollo del lenguaje y la comunicación
La lectura frecuente de cuentos:
Enriquece el vocabulario
Mejora la comprensión verbal
Favorece la estructuración del pensamiento
Estimula la capacidad narrativa y expresiva
Los niños que crecen en entornos lectores suelen desarrollar mayor facilidad para expresar lo que sienten y piensan, algo clave para la regulación emocional.
2. Desarrollo emocional y gestión de las emociones
Los cuentos funcionan como verdaderos organizadores emocionales. A través de los personajes y las tramas, los niños:
Identifican emociones como el miedo, la tristeza, el enojo o la alegría
Aprenden que todas las emociones son válidas
Encuentran formas simbólicas de tramitar conflictos internos
Muchos miedos infantiles se elaboran mediante los relatos, ya que permiten poner palabras a aquello que aún no puede decirse directamente.
3. Fortalecimiento del vínculo afectivo
Leer cuentos juntos genera un momento de intimidad, presencia y conexión. No se trata solo del contenido del libro, sino del encuadre emocional:
La voz del adulto
El contacto físico
El clima de calma y atención plena
Estos momentos fortalecen el apego seguro y transmiten al niño un mensaje profundo: “hay alguien disponible para mí”.
4. Desarrollo de la empatía y las habilidades sociales
Los cuentos permiten ponerse en el lugar del otro. Al identificarse con distintos personajes, los niños:
Comprenden diferentes puntos de vista
Desarrollan empatía
Aprenden normas sociales y valores
Reflexionan sobre consecuencias de las acciones
Esto impacta directamente en la convivencia familiar, escolar y social.
5. Estimulación de la imaginación y la creatividad
La lectura abre mundos posibles. A diferencia de los estímulos visuales cerrados, los cuentos invitan a crear imágenes propias, favoreciendo:
La creatividad
El pensamiento simbólico
La flexibilidad cognitiva
Estas habilidades son fundamentales para la resolución de problemas y el aprendizaje futuro.
Leer cuentos según la edad del niño
Primera infancia (0 a 3 años): libros con imágenes, repetición, ritmo y musicalidad
Etapa preescolar (3 a 6 años): cuentos breves, con emociones claras y finales contenedores
Niñez media (6 a 9 años): historias más complejas, con conflictos y personajes variados
Preadolescencia: relatos que habiliten preguntas, identificación y reflexión
No se trata de leer “bien” o “mucho”, sino de leer con presencia y sentido.
El rol del adulto como mediador de la lectura
El adulto no solo lee: acompaña, pregunta, escucha y habilita el diálogo. Algunas preguntas simples pueden enriquecer la experiencia:
¿Qué sentía el personaje?
¿Qué hubieras hecho vos?
¿Qué parte te gustó más?
La lectura se transforma así en una herramienta terapéutica y educativa de enorme valor.
Lectura, salud mental y prevención emocional
Desde la psicología preventiva, la lectura de cuentos:
Favorece la alfabetización emocional
Reduce niveles de ansiedad
Brinda recursos simbólicos para afrontar cambios y pérdidas
Acompaña procesos como duelos, separaciones o miedos evolutivos
leer cuentos es sembrar bienestar
Cada historia compartida deja una huella emocional, fortalece el vínculo y construye recursos internos que acompañarán al niño durante toda su vida. Como adultos, ofrecer cuentos es ofrecer tiempo, presencia y palabras que abrigan.
PSICÓLOGA VANINA CAPPA

