el rOL DE LOS PADRES EN LA TERAPIA DE SUS HIJOS

Acompañar, comprender y trabajar en equipo…

Cuando un niño o adolescente inicia un proceso terapéutico, muchas familias sienten alivio: alguien está ayudando a su hijo. Sin embargo, es fundamental comprender que la terapia infantil no funciona de manera aislada. El verdadero cambio ocurre cuando los padres se involucran activamente y asumen un rol comprometido en el proceso…

Este artículo busca concientizar sobre la importancia del acompañamiento parental en la terapia y el impacto que tiene en el bienestar emocional de los hijos.

¿Por qué es clave el rol de los padres en la terapia infantil?

En psicología infanto-juvenil entendemos que los niños no se desarrollan de manera independiente, sino dentro de un sistema familiar. Sus emociones, conductas y dificultades muchas veces están profundamente ligadas al contexto en el que crecen. Por eso, cuando un hijo inicia terapia, no se trata solo de “trabajar con él”, sino de generar cambios que también incluyan a los adultos responsables.

Los padres son figuras centrales porque:

  • Son el principal sostén emocional del niño
  • Acompañan su vida cotidiana
  • Refuerzan (o no) los aprendizajes adquiridos en terapia
  • Modelan formas de vincularse, comunicarse y regular emociones
Un error frecuente: delegar el cambio en el terapeuta

Uno de los malentendidos más comunes es pensar que el terapeuta será quien “resuelva” las dificultades del niño. Si bien el espacio terapéutico brinda herramientas fundamentales, el cambio no ocurre solo dentro del consultorio. El niño necesita que esas herramientas sean acompañadas, sostenidas y reforzadas en su entorno diario.

Cuando los padres no se involucran: Los avances suelen ser más lentos…

  • Aparecen retrocesos
  • Se generan confusiones en el niño
  • Se pierde coherencia entre lo trabajado en terapia y lo que sucede en casa
Acompañar no es solo llevar a terapia

Acompañar implica mucho más que asistir a las sesiones. Supone una actitud activa y reflexiva por parte de los padres.

Algunas formas concretas de acompañamiento son:

  • Escuchar y validar las emociones del hijo
  • Aplicar en casa las orientaciones profesionales
  • Sostener límites claros y coherentes
  • Revisar prácticas de crianza propias
  • Estar disponibles emocionalmente

La pregunta clave que orienta este proceso es:
👉 ¿Qué puedo hacer yo como adulto para ayudar a mi hijo?

La importancia del trabajo en equipo con el terapeuta

El proceso terapéutico es más efectivo cuando se construye un vínculo de colaboración entre padres y profesional. Es importante destacar que algunas situaciones pueden generar incomodidad o movilizar emociones intensas en los adultos. Esto es parte del proceso y también puede ser trabajado en los espacios de orientación.

Cuando surgen malentendidos: la importancia del diálogo en el encuadre adecuado

En ocasiones, pueden aparecer interpretaciones o malentendidos respecto a lo que sucede en sesión o a la actitud del terapeuta.

Es importante comprender que:

  • El terapeuta también es una persona que registra emocionalmente lo que ocurre
  • Sus intervenciones no buscan juzgar , sino comprender y ayudar
  • Las emociones que surgen en el proceso pueden ser una oportunidad de trabajo

Frente a estas situaciones, es fundamental evitar conversaciones informales que pueden aumentar la tensión…

Lo más saludable es:
✔ Solicitar una entrevista
✔ Hablar en un espacio cuidado
✔ Escuchar y ser escuchado
✔ Reencuadrar el proceso si es necesario

Concientización y responsabilidad parental

Aceptar que un hijo necesita ayuda también implica asumir un compromiso como adultos.

No se trata de buscar culpables, sino de asumir una responsabilidad activa en el proceso de cambio.

Esto incluye:

  • Estar dispuestos a revisar conductas propias
  • Aprender nuevas herramientas de crianza
  • Salir de la lógica de “el problema es el niño”
  • Comprender que el cambio es sistémico

Cuando los padres se implican, el impacto positivo en el niño es significativamente mayor.

Trabajar hoy para prevenir dificultades futuras

El acompañamiento activo no solo mejora la situación actual del niño, sino que también actúa como prevención.

Una crianza consciente permite:

  • Fortalecer el vínculo afectivo
  • Desarrollar habilidades emocionales
  • Prevenir conflictos futuros
  • Promover mayor seguridad y autoestima

La prevención comienza en casa, en lo cotidiano, en el modo en que los adultos responden y acompañan.

 el cambio empieza en los adultos

La terapia infantil es una gran oportunidad de crecimiento, no solo para el niño, sino para toda la familia.

Cuando los padres se comprometen, se informan y se involucran, el proceso terapéutico se potencia y los resultados se vuelven más sostenibles en el tiempo.

Porque los niños no necesitan padres perfectos, sino adultos disponibles, conscientes y dispuestos a crecer.

PSICÓLOGA VANINA CAPPA